Cuando Carlos Alcaraz cambia de look, no es solo un cambio de pelo. Es una señal.
El tenista murciano vuelve a marcar pauta con un corte que mezcla riesgo y tendencia: el mullet. Un estilo que también están llevando figuras como Jacob Elordi o Patrick Schwarzenegger, y que poco a poco se instala como una alternativa real al dominio de los rapados.
Porque sí, durante años el fade extremo y los cortes al ras dominaron. Eran fáciles, limpios, seguros. Pero también previsibles.
Del rapado al movimiento
Alcaraz ya había sorprendido antes: de un corte fallido en casa pasó a raparse completamente, sin drama, convirtiendo el error en una declaración de estilo. Pero hoy el giro es otro. El nuevo look apuesta por algo más construido.
La base se limpia casi por completo, dejando laterales más expuestos y livianos. La parte superior, en cambio, se mantiene con una línea definida, casi geométrica, que enmarca la cabeza. Y atrás, aparece el guiño clave: longitud controlada en la nuca. Ahí es donde entra el mullet.
Un mullet, pero actualizado
Lejos del exceso ochentero, esta versión es más técnica y equilibrada. Hay un juego claro de proporciones: corto adelante y en los lados, más largo atrás, pero sin exageración.
El resultado se mueve entre dos mundos:
- La verticalidad del mohawk
- Y la lógica del mullet en la parte posterior
Todo bajo una estética más limpia, más usable.
¿Es el fin del rapado?
No necesariamente. Pero sí marca un cambio.
El pelo vuelve a tener movimiento, intención, narrativa. Ya no se trata solo de “ordenar” el cabello, sino de usarlo como parte del estilo personal.
El corte de Alcaraz no es casual. Es una evolución.

Cómo llevarlo hoy
Este tipo de corte exige más que una máquina: necesita criterio y styling. La clave está en trabajar la textura superior y mantener control en la parte trasera sin perder naturalidad.
Productos que aporten fijación flexible y definición -como estos de Sir Fausto- permiten darle forma sin rigidez, manteniendo ese equilibrio entre estructura y espontaneidad.
Porque si algo deja claro este cambio, es que el pelo vuelve a ser protagonista. Y esta vez, no viene a pasar desapercibido.

